jueves, 12 de diciembre de 2013

Extraña analogía

Siempre me han gustado los animales, de todo tipo: Los domésticos, acuáticos, extraños o insectos.

De pequeña casi no tenía amigos, pero ah como me encantaban los insectos: Tocarlos, obsérvalos, compararlos, y más de alguna vez tomaba alguna cochinilla, la cual se enroscaba en el instante en que la tomaba, yo en medio de mi inocencia, me esmeraba en abrirlas, y terminaba rompiéndolas en dos. Observando me di cuenta de que la mejor manera de no matarlas era dejarlas en si unos momentos, y ella poco a poco se va a ir abriendo.

Y bueno, es curioso el increíble parecido que tiene esto con el ser humano, que si es tomado y si por la fuerza quieres que se abra, solo vas a lograr hacerle daño. Si realmente quieres conocerlo, no debe haber presión, solo se debe dejar a la persona ser, y ya.

Tarde o temprano, y si lo haces correctamente, esta se mostrará tal cual es contigo.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario