Ahí estaba yo, cansada, decepcionada, triste y sola: Solo quería hacer nada. Me estaba llenando la agonía de haberlo tenido todo y haberlo perdido, de haberme esforzado y haber logrado nada.
Nunca había tenido tantas ganas de quedarme con alguien pese a todo, tal vez era lo más cercano que jamás nadie estará del amor, o simplemente era un capricho obsesivo. Me dio tanto miedo que decidí soltarlo, tal vez aun no estaba tan consciente de que una vez libre el jamás volvería, ni conmigo ni con nadie.
Estar sola, sola conmigo y nadie más. Tantos años estando siempre con alguien, me esmero en seguir, con esa extraña filosofía de: La soledad es un estado mental, pero a quien engaño? Me empiezo a sentir desesperada, hay un hueco dentro de mi, que dicen yo sola debo llenar, pero que me esta afectando en todos mis desempeños. Quiero estar de nuevo con alguien, quiero escuchar y ser escuchada, recibir abrazos sin medida, besar hasta que me duelan los labios, acurrucarme, despertar con un buenos días y por las noches decir: como te fue en el día?
Me siento tan des localizada en estos momentos, que nada me haría tan bien como sentirme pertenecida.