sábado, 27 de agosto de 2016

Me niego rotundamente a permitir (una vez más) que mi felicidad dependa de otra persona. Me niego a permitir que aquel idiota incomprensible me arruine el día con su indiferencia. No dejaré que el ceño fruncido del señor de la tienda me haga enojar. Los gritos nocturnos de estúpidos al pasar a mi lado me van a dar igual. 
A partir de este momento me declaró una nación soberana e independiente, con ciertas alianzas y algunos enemigos, pero totalmente independiente, capaz de mantener su modo de vida igual pese a lo que suceda, mi estado de animo va a depender de mi, y solo de mi. Si un día decido empezar a llorar va a ser porque así lo quise y no porque tuve una discusión con el idiota que me busca cuando quiere, no es ninguna afirmación, pero es un compromiso. El cambio es porque sinceramente estoy muy contenta conmigo misma, me siento muy orgullosa de mis logros, estoy en un verdaderamente hermoso momento de plenitud y no, no tengo ninguna necesidad de drama. 

domingo, 20 de marzo de 2016

La estrategia perfecta.

Hay una contradicción monumental entre la conciencia y el placer, y bueno, últimamente, hundida en el malestar de la depresión, he descubierto una gran pasión por excitantes placeres que me inundan por un par de días, pero que después dejan un inmenso vacío. Con el tiempo he aprendido a manipular esa manía mía por llorar, y me recuesto sobre mi brazo para mirar al vacío pensando; "todas estas estupideces son necesarias para mi crecimiento".
Lo cierto es que daría lo que fuera por volver a llenar ese vacío que se queda, porque de verdad duele, duele a montones, no tener con quién discutir estupideces. Duele querer salir a comprar unas cervezas, y tener que tomarlas en casa, porque no hay quien te acompañe. Duele entregarte a alguien, y ver que este alguien ni siquiera se esfuerza en fingir ser lindo. Duele sentirte sola, cuando estas durmiendo con alguien.  
 Me encanta la idea de parecer fría y calculadora, pero lo cierto es que soy una simple chica, soy frágil y estoy llena de complejos, estoy llena de sufrimientos, de gritos, de lamentos que anhelo reclamar, deseo decirlo todo de golpe, pero soy tan débil, que prefiero fingir ser fuerte, y callar.

sábado, 12 de marzo de 2016

Tenía mucho miedo de excavar demasiado, no, mas bien, tenía ganas de excavar aunque sea un poco. Lo que hay en el fondo es la Zeltzin que ha sido destrozada por este extraño mundo, en la superficie, sobre una armadura quedo un rostro que debe ser maquillado todos los días y sonreír irremediablemente a cualquiera, esperando que llegue alguien que le haga bien a este cuerpo. Apenas estoy permitiendo que la verdadera Zeltzin salga a tomar el sol y ya estoy sintiendo encima la carga de ser autentica, pesa demasiado ser uno mismo, la gente jamás lo verá bien. Pero es un riesgo que estoy dispuesta a tomar, con todo el dolor que ya he sentido, sé que puedo con más. 

Es de verdad muy triste, de pronto decidir voltear hacia atrás, si la Zeltzin de hace 10 años me viera hoy.... Seguro me escupiría en el rostro, no sé exactamente porque hago todo esto, porque me dejo llevar por este absurdo jugueteo juvenil, supongo que es el miedo de llegar a la adultez. Dicen que los escritores son personas desesperadas, que cuando encuentran una esperanza dejan de escribir, lo cierto es que yo no tengo esperanzas ni fuerza para escribir, porque la que escribe es esa voz cruel en mi cabeza, esa que puede esperar una eternidad a decir: te lo dije. 

Supongo que todos estos males son necesarios para seguir disfrutando los pequeños instantes de placer, escribire con gusto si alguien revuelve mi estomado o logra dilatar mi pupila, si una sonrisa basta, con eso será suficiente para escribir hermosas prosas románticas, con todo lo que me asquea en estos momentos ese sentir, soy sincera, y sé que caeré una vez más, no hay problema, me gusta la adrenalina, es semejante a la ruleta rusa.